martes, 29 de julio de 2008

Cuento en Décimas: La Inocente Pregunta


Una mañana cualquiera en cualquier casa del centro, estaban todos adentro pues lloviendo estaba afuera, y llovió la noche entera, llovió toda la semana y ahora la gente se afana pues no puede trabajar, y ¿quien pudiera negar que esa lucha no se gana?.

Un padre mira la tele y su hijita le molesta “Porqué mejor no se acuesta, es temprano” piensa, es que’le jode y a veces le duele la pregunta que ya sabe que talvez no sea tan grave, el se espera y aun aguanta:

–Una duda que me espanta hace que mi sueño acabe…

El padre queda en suspenso:

-Los niños ¿vienen de donde?

Esa duda no se esconde y a cualquiera pone tenso, es que un tácito consenso entre padres los absuelve, pues su ignorancia revuelve misterio y vulgaridad, tema serio de verdad y la duda los envuelve.

-¿Qué te puedo yo decir? A tu madre ve y pregunta.

La compañera de yunta vino al rato a debatir.

-No le puedo yo mentir, pero la verdad se escapa a su edad, la niña guapa cuatro añitos tiene apenas, cuando crezca tendrá penas, no le mataré esta etapa.

-¿y entonces…?- el padre arguye –no podemos ignorar que esa duda se iba a dar, pues perece que ella intuye, es cobarde el que rehuye a buscarle una respuesta a esa duda que está puesta en esa mente infantil, llama a la maestra Gil, a ver que es lo que contesta.

-Pero ¿ella que culpa tiene?

-Entonces díselo tú

Mami llamo a la gurú quien sin dudarlo ya viene.

Hablar de vulva y de pene no debía ser problema,que otro se ocupe del tema, mejor si es una maestra.

Esta lección nos demuestra que hay que romper el esquema.

Bajo aquellos aguaceros llegó la maestra mojada, la ayuda solicitada de estos padres tan sinceros. No eran estos los primeros en verse en tales dilemas.

Uno de tantos problemas de esta maestra paciente era esta niña sonriente, sus preguntas y sus temas. La duda que ella tenía, de principio evidenciaba porque no se sonrojaba, era algo que ya sabía, sabía de donde venía por la tarde su hermanito, al igual que el vecinito, sabía la pequeñuela que el venía de la escuela de regreso y cansadito.

Entre risas celebraban maestra y padres la ocurrencia, no ha atentado a su inocencia como ellos se preocupaban. Tranquilos todos estaban pues la historia terminó.

A la noche despertó, y a su papi fue la nena

-Dime niña, que te apena

-Papi, ¿Cómo nací yo?...

lunes, 21 de julio de 2008

Cuento:...Y entre mis manos se perdió, Parte IV


Parte final de este cuento que nos ha tenido en vilo desde los tres lunes pasados...
La foto de la par la tomé sin modificar de http://eldedoenlaherida.obolog.com/iv-79640, al llegar al final del cuento seguro que convendrán conmigo en que otra foto no podía quedarle mejor...
Se acercaba el día que la carta señalaba, ah, casi se me olvida la carta iba más o menos así:

“Para el inolvidable y verdadero amor de mi vida:

Con la ardiente pasión del deseo que me posee,
Con la distancia como muro que paso a paso voy destruyendo,
Con la certeza de amarte,
Dulce agonía que me hace morir feliz,
Te extraño tanto, vida mía,

El tiempo, cual velo segador, se corre una vez,
Comprendo mi error y recapacito,
Me doy cuenta de lo equivocado que estuve,
Buscando inútilmente lo que en ti siempre amé

Si es tu pasión aún como el agua que hierve,
Y tu corazón como los labios que la beben,
Encuéntrame este viernes a las ocho de la noche
En el cuarto catorce del Gaviotas

Tu eterno amante,

Fabiolo Filomeno Flores”

Les recuerdo que Filomeno no se llamaba Filomeno…

La cosa es que el día llegado, tal como lo habíamos planeado, ella vestida de sus mejores galas, tomó un taxi rumbo al Gaviotas, ahora que lo pienso pudimos elegir un hotelillo mas lejano, hubiese sido mas divertido, salió desde las seis de la tarde, al rato le llamé a sus papás, fingiendo mi voz, claro está, con aquello de que estaba secuestrada en el cuarto tal del hotel tal, no hubo que esperar mucho para que el hotel se viera rodeado por la policía, creo que la broma salió mejor de lo esperado, Ana llegó al cuarto y al tocar, le salieron a recibir, no su amado Filomeno, sino un sujeto tosco y corpulento, la entró por la fuerza y con otros dos sujetos que estaban adentro, le hicieron cosas que mi moral me impide narrarles, algo no muy distinto a lo que hubiese pasado si de verdad la hubiera esperado Filomeno, al llegar la policía, los delincuentes tomaron aquello como una trampa y le volaron el cerebro a la chica con una escopeta. Fue la única eventualidad que manchó la captura de esa peligrosa banda de asalta bancos.

Es increíble como se entera uno de cosas que no sabía, resulta que Ana estaba embarazada, eso explica porqué quería perjudicarme, me iba a culpar, afortunadamente el feto se parecía mucho al Filomeno ese, bueno, por lo menos el tipo de sangre no coincidía con el mío.

No se que pensar, hace años que pasó esto y me siento muy solo, a veces parece que recuerdo haber orinado ese perro de fieltro, sea que lo haya hecho o no, me habría gustado hacerlo, hace varios días pasé frente a su casa, todavía viven sus papás ahí, lo agradable es que he visto la margarita en aceite por la ventana, la guardan todavía, talvez no saben de donde viene, como yo no se de donde vino.

A veces pienso que me quería en verdad, pero no sabía como hacérmelo saber, digo, planeaba pasar el resto de su vida conmigo, a la fuerza, pero conmigo, o talvez no, talvez lo que quería en realidad era que le mantuvieran al hijo de su desorden, no lo se, a veces la extraño, cada vez que era su cumpleaños le ponía una margarita en la tumba, se secaban tan rápido, o talvez era que visitaba su tumba solo en la fecha de su cumpleaños.

Tengo la pluma guardada, algún día la arreglaré, o talvez es mejor si la dejo como está, igual no creo que vaya a usarla nunca, nunca me gustó sinceramente.

La pulsera la pongo siempre bajo mi almohada, es una suerte de ritual que practico cada noche, le doy un beso, la pongo ahí y me duermo recordando a la niña rubia que me acompañaba en el autobús, era tan distinta a la que me dio la pluma, mas pura, muy hermosa, aún antes de que la vida se llevara a Ana por delante, ya extrañaba yo a la niña de la pulsera, todas las noches tiraba una lágrima por ella, como parte final del ritual.

Sin duda alguna, mi recuerdo favorito que no es la pluma, ni la pulsera, es un trocito casi carbonado de tan viejo que es, es una espina de rosal, tiene una gota de sangre todavía, aunque solo yo la veo, rara vez la saco, y fue hace unos días que jugaba con ella entre mis manos…

miércoles, 16 de julio de 2008

Adiós


No volveré a escucharte en la penumbra,
Ya no veré tu rostro en mis ocasos,
Ya nunca escucharé venir tus pasos,
Y sufro mientras mi alma se acostumbra…

La luz del sol es poca, ya no alumbra
Y muero entre silencios tan oscuros,
Empiezo a dar adioses prematuros,
La soledad disipa mi esperanza…

Agujas de un reloj en plena danza,
Me dicen que vendrán tiempos muy duros,
Yo quedo abandonado, sin consuelo,
Me estoy ahogado acá entre mil sollozos…

Recuerdo esos momentos tan hermosos
que me hacen olvidar que estoy de duelo,
La lluvia se hace llanto que del cielo,
Parece comprender este dolor…

Seguro estoy que no es esto lo peor
que puede sucederme en esta vida,
Te vas pero aún así serás querida,
Te vas, yo te deseo lo mejor…

Walter Gonzalez

lunes, 14 de julio de 2008

Cuento:...Y entre mis manos se perdió, Parte III


Tercera y penúltima parte de este cuento, se concreta acá la idea de una "sutil" venganza que puede ser buena o mala en su realización, eso ya lo veremos...


La foto de la par es de una margarita...


Bueno, creo que antes le gustaban las margaritas a Ana, y ahora también, pero no las mismas, como que antes las olía y ahora se las bebía, talvez ese era el problema, ella había crecido y yo no, todavía veía caricaturas en la tele y nunca había tenido una relación seria con nadie, pero creo que sería mas honesto por parte de Ana dejarme en paz, ¿no?, no le he hecho nada, bueno, tal vez era eso, talvez ella me quería, a su modo, pero me quería, era demasiado orgullosa para reconocerlo en todo caso, la persona menos vulnerable que he conocido.

El primer punto muerto era emborracharla, yo no podría hacerlo, me quedaba difícil acercármele, sobre todo después de lo de la desnudez, los orines y todo eso, talvez si ponía una droga en su bebida, escopolamina en su almohada o, no se, un mazazo en la cabeza, de cualquier forma, seguía el primer problema, cómo acercarme, no quería involucrar a mi amigo, considerando que podía suceder que me descubrieran a medias, bueno, correr yo con la responsabilidad era una cosa, pero no soy el tipo de persona que involucra a un amigo, no de esa forma, ni en estos casos, o no se, ¿desistir?, era tarde, tenía mi mente concentrada en ello, de pronto pensé algo, una solución bastante burda, algo así como enviarle el veneno por correo, y ahora ¿de donde me venía la palabra veneno?. Y ahora estaba otra vez en el jardín, hace años, cinco, veinte o cuarenta, trataba de acostumbrar mi muñeca a una pulserita de aquellas que se hacen con pita y que tienen un nombre, ah, pulseritas de la amistad les dicen, tenía un nombre por encima “ANA”, para que no me olvides me dijo aquella voz todavía infantil, me besó la mejilla como cuando teníamos cinco años, ahora teníamos quince, disfrutaba particularmente el brillo, el de sus ojos y el de su cabello, era casi como ver el sol al atardecer, no por su color, pero por su intensidad, por su fuerza. Parecía que me quería, parecía que yo la quería también, corté una margarita y la puse en su cabello, me sonrió y caminamos juntos hasta el bus…

…los años han sido malos…

…y aparecí otra vez en el bar.

No tenía la idea muy clara, no tanto como mi intención, pero a la mañana siguiente comencé a dar pasos para llevar a cabo mi acto, fui a una tienda de flores y le envié un arreglo de margaritas, una caja de chocolates, bombones y una botella de vino, todo a nombre de Filomeno quien, según una carta que acompañaba todo, el plan era revivir a Filomeno por última vez, hacerla llegar a un lugar no muy decente y hacer que sus padres la hallaran ahí,¿Qué tal? Al fin de cuentas no habría desnudez.

Creo que la verdadera fuerza de esta treta era hacer revivir a Filomeno, que por cierto no se llamaba en verdad Filomeno (lógicamente), de quien yo si sabía el paradero, en realidad quería ignorarlo, la cosa es que es talvez el único tipo al que Ana si ha querido, ¿Ana queriendo a alguien?, el caso es que este sujeto solo se aprovechaba de ella, ya saben a que me refiero, la chantajeaba sentimentalmente y él obtenía su ganancia sexual, al tiempo alguien le ganó la partida al tal Filomeno, resultó dando prole a otra pobre ilusa, pero lo hicieron quedarse con ella. Ana sufrió mucho por eso, y entonces fue que yo resucité en su vida, he tenido que pagar los platos rotos de Filomeno, pues ella esperaba que yo fuera igual que él, desgraciadamente mi moral y autocontrol la hicieron desesperarse y talvez haya sido esa desesperación la que la hizo hacerme esto que me hizo.

Ahora que Filomeno había dejado a su “esposa” y regresaba arrepentido a conquistar a Ana (todo eso según mi carta, ¡¡¡jua, jua, jua!!!), ella estaba segura de que su felicidad estaba cercana, la veía sonreír a menudo, de verdad que lucía feliz, según ella me hacía sufrir al alejarse de mí sin darme explicaciones, yo me mataba de la risa porque sabía lo que ella tenía en mente, ella no lo sabía, yo era el Filomeno de las cartas. Definitivamente era mejor que matarla.
Continuará la próxima semana...

jueves, 10 de julio de 2008

JUEVES

Hoy tengo el agrado de presentar a todos ustedes un trabajo de mi amiga Ana Patricia Cruz, es un anhelo expresado en poesía, de estirarle los segundos a un día tan solo, de cada siete...

Dejo también una introducción al mismo elaborado por su autora...

"Para Monchito,

Porque entre nubes, luz y oro me diste tu amor, porque dejaste tus huellas en mi alma, porque me das vida con tu brillo y porque aún cuando este tiempo de probación acabe, te encontraré de nuevo en mi primer hogar. . .gracias por enseñarme a soñar"

Cual día perfecto
para hacerte cosquillas,
sobar tu cabello
y besar tu barbilla

Cuán dulce el sonido
de su nombre a mi escuchar
y aún más dulce el motivo
de entre llamadas escapar

Porque viernes es muy tarde,
porque lunes es muy pronto,
porque miercoles y martes
hasta suena un poco tonto

Soñare con tal encuentro
como si fuera el primero
o el único de tantos
que me producen fiel desvelo

Por solo uno escaparía
hasta el fin del universo,
por solo un tierno yo daría. . .
por solo un dulce y bello beso!

Daría todo lo que tengo,
daría todo lo que soy
hasta la esencia de mi sangre,
hasta la cama en donde estoy

Si me prometes solo un beso,
si me concedes un abrazo,
si me regalas tu mirada
una sonrisa sin retraso

Te escaparías tu conmigo
el jueves mas sin sospechar,
Oh, dulce principe divino
que robare tu suspirar?

Pues lo que quiero es decirte,
solo deseo confesar,
dejame el jueves susurrarte
que te quiero. . .nada más.

lunes, 7 de julio de 2008

Cuento:...Y entre mis manos se perdió, Parte II


Segunda parte de este cuento, en esta parte se intriga un poco la cosa, pero vemos algunos aspectos que quizá de inicio no habían quedado muy claros.


La Ilustración es de Charles Allan Gilbert, se llama "All is Vanity"...


Ahora que lo recuerdo es gracioso pensar como haces cosas que no harías y luego no recuerdas haberlas hecho, o es eso o es que no has hecho nada que no harías pero como de todas formas no te vas a recordar te hacen creer que hiciste cosas que no hiciste, ¿Qué diferencia hay?, de todas formas la culpa y la consecuencia no serán fáciles de eludir, a no ser que tengas costumbre de hacerlo. Se que no le hice nada a Ana, no tengo pruebas pero lo sé, y en el fondo se que ella lo sabe también, nunca ha sabido mentir, dice que me bebí tanto alcohol que no alcanzó para que ella se mareara siquiera, y que me puse violento y que tiré las fotos, y que maldije a Filomeno, y que me oriné en su perro de fieltro, y que a base de fuerza le hice no se que cosas vergonzosas de contar a ella y bueno, que cuando llegaron sus papás me hallaron sin ropa en la sala, pero no podía ser posible, me mata de vergüenza la idea de desnudarme en público. Se que eso no sucedió, pero no puedo probarlo, no se que pretende Ana, solo puede ser un extraño y mórbido deseo de hacerme daño, pues nunca ha querido aceptar un verdadero compromiso conmigo, los dos sabemos muy bien que ella no me ama, y es mas, yo tampoco la amo, de cualquier manera es lógico suponer que esta treta solo tiene dos posibilidades, o es una estratagema cuya única finalidad es hacerme daño, o es verdad.

Ana no es el tipo de persona que de verdad ama, eso es triste, pero si la conocieran seguramente la odiarían, se ama demasiado a sí misma, cree que es mas importante de lo que en verdad es, y nunca le ha importado los sentimientos de las demás personas, se aprovecha siempre que puede, nunca pierde y siempre encuentra un idiota, parece que en este momento yo era ese idiota, y ¿Qué me queda? buu, juu, juu, mojarme los ojos y eso, no, esta vez ya no, tenía que darle una lección, algo grave esta vez, bien, repasemos los hechos, sus padres me hallaron desnudo en la sala de su casa, es la única cosa que pasó y se que sí pasó y es la única cosa de todas las que me achacaron que no habría hecho, que cómico, ¿no?.

Sabía que había algo detrás de todo esto, talvez su papá me mataría, pero que beneficio obtendría Ana de ello, su papá en prisión, yo muerto, ella, una madre soltera, su madre con los ojos arrugados de tanto lloriquear, Filomeno riéndose desde el infierno, de pronto pensé en mi amigo, el del Tercelito, no tenía nada que ver, pero sería gracioso ir a tomar unas cervecitas con él, con suerte se apiade de mí y me mate.

Tenía los brazos adoloridos, la cara aún raspada y muchos moretones en el cuerpo después de que su papá me echara de la casa por las escaleras, y así desnudo tapándome con lo que podía y entrando por la ventana de mi cuarto me hallé por fin a salvo, nunca creí que cinco cuadras fueran tantos metros, le contaba la historia a mi amigo para que me ayudara a fraguar una buena venganza, o al menos que me ayudara a limpiar mi nombre, no tenía en mente algo tan grave como un homicidio, pero no se de donde me salió la palabra homicidio, ¿Qué tal? Cada vez me hundía un poquito más. Menos mal que no estaba solo, mi amigo me hizo desistir de aquella estupidez, bueno, en realidad no era un plan, sino una simple rabieta de borracho, algo no digno de tomarse en serio, mas o menos como las “Guerras de Regalos”, si, algo así era lo que quería hacerle, solamente que me la pagara.
Partimos de la lógica, algo mas o menos concreto, digo, si borracho me había engañado, lo mejor sería que borracha le hiciéramos confesar su mentira y mejor aún, ponerla en ridículo, era una buena idea, me mataba de la risa de solo pensarlo, es que imagínate a la persona que te quiso arruinar, si, imagínatela, borracha y desnuda, es tan risible que casi no puedo escribir, me imagino que así se reía ella cuando fraguaba la bromita que me jugó, ah, que sabrosa es la venganza, eso creía yo, y de pronto me vi remontado a unos cuantos años atrás, no se cuantos, cinco o veinte años, cuarenta talvez, si tuviera mas de cuarenta, y pude ver a la chica de las trenzas doradas, era como atractiva, pero los dos teníamos cinco años, cuando uno es niño siente una extraña filia que no se puede describir, es como si supiéramos sin temor a equivocarnos, quien es una persona digna de nuestro amor, como mi maestra de segundo primaria, si, se que suena bizarro, pero bueno, estaba en que teníamos cinco años cada uno, las mejillas coloradas le daban un aspecto como de caricatura china, y su vestidito a cuadros, vaya este recuerdo sí que era vívido, y yo, con mis rodillas enlodadas, y una espina en mi mano pues había ido a cortar una flor para esa niña, una margarita grande, lógico que la espina era de otra cosa, de una rosa que deseché por no tener personalidad, a mi juicio era mas valiosa una planta que se parece al sol a una que parece una víscera de no se que animal, ridículo pero las flores rojas no me gustaban, se me hacían como sangrientas, (es una larga historia que no me detendré a contar pero quizás algún día). Bueno, el caso es que le daba la flor a la chiquilla, no recordaba que fuera yo tan caballero a esa edad, pero se la di, ella me besó la mejilla, me olvidé por completo de la espina y de pronto estaba de vuelta en el bar, eso era lo que quería, ahora lo entendía claramente, lo que nunca había recibido y estaba loco si pensaba que algún día recibiría por parte de una persona como Ana, aquí viene la parte cómica, la niña era Ana, dime si los años no son crueles…
Continuará...

miércoles, 2 de julio de 2008

Un Jardín en Luxemburgo


(antes que nada aclaro que este lugar llamado "Los Jardines de Luxemburgo" está en París)



Sueño del que desperté,

terminó toda ilusión,

Solo, con una canción

triste al final me quedé.

Tomé fuerzas, no lloré

y el día me fué testigo,

Luego del duro castigo

que por nada recibí,

una cosa yo aprendí

siempre cumplir lo que digo;

Sé muy bien que en este adiós

mi cariño te demuestro.

El dolor es buen maestro

y un sollozo es esa voz

que el hombre manda hasta Dios,

bebiendo la amarga hiel.

La letra hiere al Papel

y al corazón las palabras,

por cada ventana que abras

mi voz entrará en tropel

para decirte mil veces

nunca serás olvidada.

Por cada noche estrellada,

Por cada campo y sus mieses,

Por cada lago y mil peces,

Por cada herida que purgo,

Cada vez que un dramaturgo

llanto en su prosa traerá,

Mi corazón buscará

un jardín en Luxemburgo.

lunes, 30 de junio de 2008

Cuento:...Y entre mis manos se perdió, Parte I


Acá, un cuento que espero les guste, esta vez es ficción total pero no se descarta que el arte imita a la realidad o quizá sea al revés...

La ilustración es de Jim Sweet, se llama "Where is my Mind"

…y entre mis manos se perdió, creo que no soy el único al que le pasan esas cosas, después de todo, gran parte de la vida nos la pasamos buscando cosas que hemos tenido frente a nuestras propias narices, sobre todo cuando esas cosas han estado siempre tan cercanas, tan cercanas que nos olvidamos de que existen, posiblemente en este momento no tomas como una gran cosa los apoyabrazos de tu silla pero si te pidieran que cambiaras tu silla por un banquito, te darías cuenta y resentirías mucho la perdida de tus apoyabrazos, y eso sin considerar tu respaldo.

Pues bien, la preciaba tanto y creo que habiéndola perdido de una manera tan burda, es previsible que la encuentre así de fácil como dejándola de buscar, y es que la ansiedad nos ciega tanto que no nos permite ver que lo que buscamos casi nos hace tropezar de tan cercano que esta, pero quien sabe, talvez no la encuentre nunca, o peor aún, talvez la halle siendo de alguien mas, no lleva mi nombre así que no podré reclamar mi derecho como primer dueño, talvez ni fui el primer dueño, ya no importa, a veces no es importante ser el primer dueño, sino ser el dueño que mas preció tal posesión, recuerdo que un amigo mío tuvo un automóvil, era su primer carro, pero el no había sido el primer dueño, en realidad nadie sabe quien había sido el primer dueño de aquel Tercelito rojo, pero a mi amigo no le importaba saberlo, amaba esa cosa, sospecho que le había puesto nombre y que hablaba con el, no me consta ni tengo pruebas, creo que mi sospecha nace de que si yo fuera él probablemente lo habría hecho. Bueno, el caso es que lloró mucho cuando comprobó que no podía competir en fuerza su Tercelito rojo contra un árbol, eso y que la noche es mala compañía para viajar. De cualquier forma tuvo que venderlo pues no tenía dinero para repararlo y endeudarse por el carrito aquel no le traía tanta cuenta, me parte el alma ver el cascarón de aquel juguete de ensueño como se pudre bajo la lluvia y se tuesta bajo el sol. Mi amigo no habla del tema pero no pasa nunca frente al viejo garaje donde yace lo último que queda de aquellas memorables aventuras que nos vieron felices dentro de un Tercelito rojo.

La cosa es que no pude evitar perderla como no puedo evitar sentir la pérdida como algo verdaderamente difícil de sobrellevar.

Recuerdo muy bien ese jueves, llegué a su casa con un arreglo bonito, algo extraño pero supuse que le gustaría, era su cumpleaños, lo que llevaba era una enorme margarita metida en una suerte de estuche transparente rellena de aceite, no se donde ni como me hice de ella, probablemente me la regalaron o la encontré, no lo se, pero se me figuró algo valioso y que valdría la pena dársela pues era una curiosidad, tengo dos costumbres con los regalos que doy a una persona especial, doy un beso al regalo y lo envuelvo en papel dorado, para mí representa que lo doy con amor y mis mejores deseos, bueno pues el caso es que me extrañé sobremanera porque cuando lo recibió, en vez de alegrarse, pareció resentirlo y estimarlo como algo barato, aunque no lo dijo, creo que no hacía falta tampoco, su agradecimiento fue seco y frío, traté de no prestarle importancia, ella me había quedado mal una vez también con un regalo, era una pluma que resultó mancharme la bolsa de la camisa, no me enoje externamente pues de cualquier forma no me gustaba mucho esa camisa, lo que me irritó fue que en vez de ayudarme se limitó a morirse de la risa, no era mi intención pero creo que lo de la flor fue una buena venganza. No creo que haya cosa más ridícula que una “Guerra de Regalos” es algo tan subjetivo que en el mejor de los casos nadie se da por aludido.

Al final de aquel jueves sucedió algo sumamente extraño, la cosa que me hace escribir esto, Ana, que así se llamaba, (Ana entre tantas Anas) no aceptó mi invitación a comer así que pasamos el día entero en su casa, subimos a su habitación y revisé algunas fotos que ella se había empeñado en que yo tenía que ver, con el hastío de quien mira o lee cosas por obligación pero sin el deseo de hacerlo, pasaba yo las hojas de su álbum, estaba yo sentado en su cama con la espalda sobre un enorme perro de fieltro, recuerdo de un tal Filomeno a quien no conocí nunca, excepto por fotos; Filomeno era el antiguo Yo en la vida de Ana, creo que lo atropelló un camión o se fue a otro país, no me importa en realidad, solo se que ya no existe. Me aburrí antes de lo que yo mismo esperaba y me quería ir antes de que asomara la familia de la chica, siempre he sido tan timorato, talvez es mi supuesta mojigatería lo que tanto Ana como su familia despreciaban de mí.

En medio de la espera, no se de qué, Ana salió con la ocurrencia de que celebrásemos, una champañita decía ella, que en realidad era cerveza y ron, debo reconocer que la idea no me pareció buena de principio pero que de todos modos no impedí que la lleváramos a cabo, bebimos un poco, retiramos las fotos de la cama y bebimos otro poco, y luego… bueno, esta parte, la parte importante, es la que no recuerdo…

Continuará...

martes, 24 de junio de 2008

La décima es de todos

Hoy quiero compartirles algo muy bonito que me sucedió hace unos días, tengo ratos de no contarles nada, bueno, he estado un poco ocupado...
Hay un blog muy bonito, yo entré casi de casualidad pero me gustó tanto que lo frecuento muy seguido, es un blog chileno llamado "La Décima Tiene Nombre de Mujer", lo conocí a través del blog del Maestro cubano Pedro Péglez Gonzalez, el asunto es que me he leído mucha poesía, sobre todo de Bárbara Calderón, para todos aquellos que disfruten de la poesía, les digo que no pueden perderse la obra de Bárbara que está en este blog, tengo acá los vínculos tanto al blog citado como al blog de Bárbara, muy bueno por cierto.
Encontré entre tantos, un poema de reciente creación (o al menos de reciente publicación) llamado "PRESAGIOS", me encantó tanto por su contenido que es muy fuerte, de verdad, pero algo con lo que sí me compró es con la retórica empleada, el poema, que está en décimas, está hecho a base de puras preguntas, algo al estilo de Neruda pero en femenino y en décimas.
No me contuve y le comente a Bárbara no solo sobre éste poema sino sobre el blog en general, ella me respondió y, bueno, se hizo basicamente un diálogo muy cordial, muy honesto sobretodo y es casi como el descubrimiento de una amistad cimentada en el arte decimal, que yo creo, ha de ser un lazo cósmico latinoaméricano supuesto a unir tarde o temprano a la latinada desde la Patagonia hasta el caribe, México y regiones de los Estados Unidos latinizadas.
Sin mas preámbulos les dejo acá este diálogo eternizado en un poema en décimas el cual, con permiso de su coautora, he dado en nombrar...

LA DECIMA ES DE TODOS

Walter:

Ay Barbarita preciosa
como disfruto este blog
y es que Dios te concedió
escribir poesía asombrosa
pues tu mano talentosa
mi depresión ha descrito,
sacaste el ahogado grito
que nunca supe externar,
me hubieras visto llorar
con este canto exquisito.


Bárbara:

Si este verso tu alma toca
es porque puedes sentir
presagios de un porvenir
que en tu cuerpo se sofoca.
Deja que diga tu boca
lo que es preciso saber,
que si bien ha de caer
una inclemente tormenta,
el dolor mejor se enfrenta
si lo podemos prever.

El cuerpo es muy sabio y dice
lo que nos duele escuchar,
nadie lo puede evitar
ya expertos o ya aprendices.
Anticipa cicatrices
imposibles de borrar;
Escúchalo: Te va a hablar
con un lenguaje certero,
anticipa el aguacero
que pronto te va a mojar.

Amigo guatemalteco
yo te quisiera pedir:
Ni un átomo de este sufrir
resuene en tu alma su eco.
Oscuros los recovecos
que signan tanta amargura.
Sirva la literatura
y nuestra hermosa amistad,
para encontrar la verdad
en sus callejas oscuras.


Walter:

Presto estoy para encontrar
la razón de tu canción
dentro de mi corazón.
Dejame solicitar
tu permiso pues postear
este dialogo elocuente
yo quisiera y que el silente
blog a todo el mundo diga
que eres mi lejana amiga;
Yo de Guate y tu de Chile,
Que el verso mejor se afile
y nunca se contradiga...


Bárbara:

LA DÉCIMA AMIGO MÍO
NO ES DE NADIE: ES DE TODOS,
CADA CUAL BUSCARÁ EL MODO
DE LLEVARLA EN SUS AVÍOS.
ACOMPAÑA EL DESVARÍO,
TE ILUMINA CON SU LUZ
TE AYUDA A CARGAR LA CRUZ
SI SE CUMPLEN LOS PRESAGIOS,
TE SALVA DE ESE NAUFRAGIO
EN EL QUE SE HAN HUNDIDO TUS...

...SENTIMIENTOS INOCENTES
DEL PELIGRO QUE ES VIVIR,
CUANDO IMPULSAN A SEGUIR
Y RUEDAS POR LA PENDIENTE.
AUNQUE TE ARRASTRE EL TORRENTE
Y CREAS QUE NO HAY SALIDA
LA DÉCIMA SALVA-VIDA
MUY PRONTO LLEGA EN TU AUXILIO
BORRA EL TIMBRE DEL EXILIO
LAMIÉNDOTE LAS HERIDAS.

HAGA USTED LO QUE PREFIERA
CON MIS DÉCIMAS PAGANAS,
SI SUS VERSOS NOS HERMANAN:
PUES TÓMELA TODA ENTERA.
LA DÉCIMA SIN FRONTERAS
NACIÓ PARA TODO EL MUNDO,
DERRAMANDO SU FECUNDO
CONTENIDO DE BELLEZA,
FONDO Y FORMA: LA SIMPLEZA
ES SU MENSAJE PROFUNDO.

UN ABRAZO DE
ANDARIEGA

lunes, 23 de junio de 2008

El Cuento del Té y los Cuchillos III


Esta es la parte final de mi cuento surreal, en esta porción el desenlace se aparece mas bien como necesario aunque dificimente previsible, nuevamente la ilustración es de Dali...

Salí de la zanja, mis ojos ya no eran como los que había tenido, eran miopes pero mi corazón me ayudaba a ver mejor, pues no veía bien pero presentía, así fue como se me ocurrió tomar rumbo hacia donde ella estaba y corrí hasta su jaula pero era muy distinta a como la recordaba. Estaba revitalizado, pero aún así me dolía todo el cuerpo y el alma, no querían mis piernas obedecer y en ciertos tramos de la marcha me hacían caer a propósito, aún así me arrastraba por el suelo, pues mi intención era llegar a la prisión, a la jaula que amaba yo tanto pues la contenía a ella y era tan doloroso sentirme aún tan lejano, no dejaba de amarla de ningún modo.

Me topé con algo muy raro cuando llegué a la jaula, todo era azul, la tierra, el cielo, el sol incluso, el viento era azul, los árboles y los animales también, la gente, la comida y las ideas, todo era azul, cuando por fin pude entrar en medio de la azulada, ya habían otros colores, me recibió un niño del mismo porte y talla que yo, tenía alas en su espalda, como las de una gallina, y una máscara que emulaba al rostro del fin del mundo, era horrible en verdad, sacudía sus alas cómo para alejarme, hincaba las piernas, primero una y luego la otra sin dejar de aletear, y hasta ahí no me había dado cuenta de que estaba haciendo un baile de cortejo pues desde una ventana alta le veía ella, la amada mía, la única y repetida, la común y descomunal, la fantástica y rutinaria, la aburrida, la repetida, la repetida, la repetida, la repetida… la amada.

…cuánto la quería.

Bajó de su ventana, desplegó sus alas y lentamente descendió con mucha elegancia, elevaba su vista y todo se volvió surreal en su entorno, los colores se encendían y se mezclaban porque el ojo ya no podía definirlos, se revolvían con los olores de mil flores y se diluían flotando como el aceite en el agua, pero flotando a medio aire, y había luces que venían de todas partes, algo muy hermoso, pero me dí cuenta de que solo yo podía ver aquello, pues no lo veía con mis ojos limitados, sino con mi corazón, pues no lo veía, lo sentía.

Quise acercarme para verla y sentir el aroma de su cuerpo pero no pude pues el niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo abría la boca y lanzaba flechas prendidas en fuego azul que se me pegaban al pecho y me doblaba yo de dolor, me hinchaba yo de odio hacia este personaje maldito, ¿cómo derrotarlo?, no tomaba yo en cuenta que en verdad no solo él me entorpecía, no consideraba yo las concausas, las incidencias pasadas, la experiencia y los antecedentes, lo culpaba yo a el, a el solamente y no me consideraba a mí mismo como responsable de mi propia infelicidad y primero lo odié a el, frunció su rostro y la tierra tembló delante mío, me logré cubrir antes de que sus dardos de fuego azul me tocaran, y ella entonces le tomó la mano, y empecé a sangrar por los ojos, era mi llanto que salía del alma, era el desahogó que me había asfixiado y pensé que ella iba a volar pero no se atrevió, el niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo no podía volar pues las alas de gallina no sirven para volar.

En una imagen divina la vi a ella subir y alcanzar alturas inimaginables y luego bajar, tan elegantemente como la primera vez, lejana y luego cercana y luego lejana otra vez y en una de esas subió y bajó de nuevo pero ya no volvió a estar cercana, y estaba a la par mía pero no estaba conmigo, y el niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo empezó a ascender también y se me acercaba burlonamente, y le tomé la mascara y se la arranqué pero tenía otra igual debajo, lo odié mas y procuré tomar esa otra y había otra más debajo, y otra y otra y otra y todas iguales, eran iguales pero la situación me hacía verlas cada vez mas horribles, me rendí pues sabía que nunca llegaría a conocer a ese niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo, ni siquiera llegaría a ver su verdadero rostro, y se llevó a mi mujer en caballos y en carroza, en antiguas riquezas hasta el extremo de la tierra, en la orilla del mundo de agua y no volvió hasta pasadas doscientas ochenta y ocho horas, pero no la lloré sino que me dediqué a correr durante ese tiempo, pero no corría todo el tiempo, a veces me sentaba a pensar en los pesares de la amada mía, en su llanto y en su sonrisa, en su rostro, en la expresión de sus ojos, y todo era bello en mi mente, pero a veces tan monótono, tan monótono, tan monótono, tan monótono, tan monótono…

No sabía cuanto tiempo había de transcurrir, me era un aeon, y fue para mi corazón eso mismo, un aeon, pero lo soporté valientemente y le sobreviví, antes de que se fuera, y como sabía que sucedería le puse un cordón en el tobillo y le besé el pié izquierdo, y mi beso se volvió brillante como un difuso astro, y puse en su cabeza una diadema que hice con oro perlado que tenía en mi corazón, y el niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo quiso quitarle la diadema y arrancarle el beso mío pero no pudo y tuvo que quedarse conforme pues eran bienes de ella y solo los perdería renunciándolos y no se cuando lo hará o si lo hizo ya.

Y llegó el ocaso, la noche, una sola ya, y luego mil mañanas y todas eran iguales, de dolor, de ironía, las mañanas eran púrpuras y lo vestían todo de púrpura y no podía yo hacer nada, y los veía delante de mí todos los días, los veía juntos en mi desayuno, en mis paseos, en mis lecturas, con los ojos cerrados los veía, y sus sonrisas eran clavos calientes que se adherían a mis pupilas y los besos que se daban eran latigazos que tronaban en mi espalda, quemaban mi carne y torturaban mi angustiada alma.

El niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo me veía y reía, una y otra vez, y me provocaba dolor con su risa y a la vez que me quejaba la amada mía me consolaba rudamente, sin sentimiento alguno, prefería que no me consolara y se lo pedí y no entendió lo que le dije y puso jugo de limón en mis heridas y poco a poco me fui recuperando, transcurrieron entonces otras varias mañanas que no tenían filiación con la noche, y me castigaba su risa la del niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo, pero más me dolía la mirada que había en sus ojos colorados, una mirada que inyectaba odio y desdén, no soportaba esa mirada, ya no mas.

Tenía que hallar una piedra para lanzársela en el ojo al niño de las alas de gallina, el de la mascara del fin del mundo, pero como no hallé me tomé un lóbulo del corazón y de el hice dos piedras, le arrojé la primera y se deshizo en fuego antes de tocarlo por la ira que contenía, la segunda la arrojé y ella la tomó, se derritió en su mano y se volvió sangre y entonces ella tomó de sí una moneda y me la dio en la mano con amor, para que me comprara un lóbulo nuevo, pero preferí ponerme la moneda en cambio y me funcionó muy bien, para mí tener esa moneda era como tenerla a ella, palpita conmigo ahora y lo hará por siempre, pero llegará un día en que la moneda sea hallada en medio de estiércol, lo se muy bien.

viernes, 20 de junio de 2008

La Décima Tiene Nombre de Mujer

Un humilde homenaje de mi parte a un blog impresionante, desde la tierra del Quetzal a la tierra del Condor...

La décima tiene nombre
de mujer, es innegable
pues es fuente inagotable
del sentir que a cualquier hombre
le trastorna. No te asombre
que ese canto delicioso
venga a ser del alma pozo
que refresca, que renueva,
a quien se acerca y la prueba
contagia su dulce gozo

La décima tiene aspecto
de mujer en la penumbra,
Luz que al payador alumbra
para crear verso perfecto;
La décima es en efecto
ese lado femenino,
es la musa que un día vino
y se transformó en poesía,
Es tristeza y alegría
juntas en mismo camino.

La décima tiene fuerza
como una mujer silente,
Efecto muy diferente
para el hombre que la versa,
La décima vive inmersa
en pasiones desbordantes,
Ahora al igual que antes
la espinela me sugiere,
la rima que nunca muere
y que espera que la cantes.

La décima es fantasía
de mujeres en un sueño;
Canción que no tiene dueño,
ilusión de todo el día.
La décima desafía
al que la quiere tomar,
Su casa es cualquier lugar
en que encuentre buen asiento
y nace en cualquier momento,
de cualquier cosa ha de hablar.

La décima no es tan solo
una métrica precisa,
Es llanto y a veces risa,
Es culpa y a veces dolo,
Presagio que un día vio lo
que podría suceder,
tan simple como entrever.
Lo digo por vez enésima,
Insisto en que nuestra Décima
Tiene Nombre de Mujer.

martes, 17 de junio de 2008

Aprendí

Aprendí desde pequeño
el valor de trabajar,
Aprendí que hay que ganar
digna vida con empeño.
Aprendí que todo sueño
puede hacerse realidad,
Aprendí que la verdad
es invaluable riqueza,
Aprendí que la pereza
no merece la piedad.

Aprendí que era el castigo
la justicia merecida,
Aprendí que en esta vida
eres mi mejor amigo.
Aprendí a contar contigo
a admirarte a querer ser
hijo que has de merecer;
Ser orgullo de tus canas,
de vivir darte mis ganas
y feliz poderte ver.

Aprendí que en una mano
llevabas el cinturón
pero en la otra el corazón,
Aprendí que no fue en vano
pues me hiciste el ser humano
que levanta la cabeza
con orgullo y con certeza
de tener en ti un aliado.
Maestro experimentado
que consuela mi tristeza.

Aprendí que un padre bueno
no es el que todo consiente,
ni el que vive indiferente
viendo a su hijo como ajeno.
De cariño tengo lleno
el pecho porque aprendí
que tenerte junto a mi
es regalo por Dios dado.
Padre, ¡Cuánto te he admirado!
Quiero ser igual a ti.

Walter Gonzalez


.

lunes, 16 de junio de 2008

El Cuento del Té y los Cuchillos II


Hoy les comparto la continuación de este cuento surrealista; en esta parte se hallan mezclados muchos elementos que pueden guiar al lector a clarificar las ideas, es esta quizá, la parte clave en la historia que cuento, espero que la disfruten...

Ah, este cuadro tambien es de Dali.

Siendo niño como era, mi razonamiento dejó de ser concreto y empecé a fantasear, me trepaba las paredes como si de esa manera pudiera al menos llegar a la estratosfera y de ahí saltar a la primera estrella que se dejase tocar, nunca llegué a la estratosfera, ni siquiera al techo, lo que yo trataba de evitar a toda costa era que la desesperación tocara mi puerta, era imposible mantenerla alejada de mi ventana desde donde observaba todo lo que yo hacía, sabía que yo la odiaba, por eso me seguía la muy astuta; por fortuna hallé una forma de esquivarla, me ocupaba en otras necesidades, cuando ella se asomaba simplemente la ignoraba y se iba de mi, derrotada.

Dejé de pensar en la idea de subir, me concentré mejor en volver, tratar de hallar la manera de acercarme a ella, fui a su jaula una vez más, la vi ahí entre los barrotes, se veía mas grande de lo que recordaba, era yo el pequeño en realidad, ella me había visto pero me ignoraba, me sentía cercano a ella y a la vez, mas lejano que nunca, sentí que podía hablarle pero que de todos modos sería inútil pues no me oiría, preferí irme sin hacer el menor ruido, caminé por el largo pasillo que me sacaría de allí, agachaba mi cabeza en expresión patética, me dolía el corazón, lo sentía como un coagulo de sangre atravesado en la garganta, yo la quería mucho, mas que a nada, como si mi valor dependiera de lo que ella pensaba, de lo que ella decía.

Ella era hermosa, delgada, morena y su rostro proyectaba cierta picardía inocente, sus ojos eran del color de la miel reposada en un cristal iluminado por el sol, su olor era el olor del cielo, dulce, cítrico, mezclado con la sal de su cuerpo, ella no tenía nombre y a la vez los tenía todos, se llamaba Angélica, Nancy, Anabela, Luana, Ursula, Clara, Ileana, Ana, y todos los demás nombres, se llamaba Lilith y Astarté también, de manera que con cualquier nombre la invocaba yo, pero era inútil pues de ninguna forma me escuchaba.

Así que la última vez que la vi hermosa, le tomé la mano y se la besé tratando de ocultar de alguna manera el dolor que sentía, pero ella intuyó odió en mis ojos, quizás adivinó tan bien, tanto que descubrió algo que yo mismo no me había atrevido a advertir, que en verdad yo la odiaba, se trastornó y su rostro se volvió como el de una bestia indescriptible, tan horrible que temí por mi propia vida, y por la de ella pues sabía que la bestia que tenía enfrente no era mi amada, pero quería devorarla, tomé la espada que ella guardaba en su pecho y quise cortar su garganta, pero no pude y ella me atrajo a sí, me sedujo y no me di cuenta en qué momento estaba masticándose mis ojos y quedé ciego.

Y me fui de allí torpemente, me tropezaba con todo y caía al suelo, sentía la sangre caliente que bañaba mis mejillas, y el vaho del aliento de la bestia aún tibio cerca de mi nariz, era niño apenas pero ya conocía el dolor de haber sido lastimado y herido como en una guerra de las mas crueles, y la ira escapo de mi ser y el deseo de venganza no vino nunca, sino una extraña compasión por mi mismo y por ella, pero ya no podía decirle nada, no fuera a ser que incluso mis labios perecieran, mi lengua fuese cercenada hasta su nacimiento y mis dientes fuesen quebrados uno a uno, pues era Lilith y Astarté, y no había forma como pudiera yo vencerle, y no quería vencerle.

Me habría entregado al demonio mismo si algún provecho me trajera, en su lugar me propuse abrir una zanja, y escarbé, escarbé tanto, con las manos nada más, no sabía que tanto debía escarbar así que seguí y pasaron muchas noches y la oscuridad de aquel abismo se hizo todavía mas negra que la de mi ceguera, tanto que algunas veces se me olvidaba que estaba ciego y deseaba encender una luz, el suelo se empezó a poner lodoso y supuse entonces que era suficiente, me senté en el suelo listo para morir, podría haber muerto esa misma noche o la noche siguiente, pues todas las noches eran iguales y los días eran noches también pues todo era tinieblas, no sabía en qué terminaría todo aquello pero empecé a sentir que a pesar de mi cuerpo infantil, la barba me asomaba, y era anciano ya sin dejar de ser niño.

Sentí entonces que corría otra vez sangre de mis cuencas vacías, sangre tibia que brotaba de ningún lado, sangre rala y tibia que ahogaba por pocos mis suspiros que se iban convirtiendo lentamente en sollozos y entonces comprendí que no era sangre sino lágrimas que poco a poco se iban amontonando en mis cuencas y sobre las cuales se formaba una capa de sangre que se entretejía como una telaraña y se extendía con latidos hermosos, lentos y suaves, y de lagrimas que se cristalizaban en prisiones de sangre hecha burbujas, renacieron mis ojos y pude ver un resplandor de luz que me alentaba a seguir, a levantarme, a liberar a la amada mía del monstruo que la poseía, el monstruo que me había herido.

Continuará la próxima semana...

domingo, 15 de junio de 2008

Extracto de "La Musa del Blues"

Dejo acá un fragmento de la introducción de mi nuevo libro, si alguno desea una copia del libro, con gusto se la envío gratis a su correo-e, dejame tu dirección en un comentario y te lo mando...

La esperanza siempre queda
De haber hecho un buen trabajo
Que la décima que atrajo
Del autor la pluma, pueda
Demostrar que como seda
Es el canto de diez versos
Ordenados, no dispersos,
Con estilo peculiar,
Homenaje al buen rimar
Sobre asuntos muy diversos

Sea disfrute al buen lector
La compilación presente
Y le brote de repente
Esa veta de escritor
Que contiene en su interior
Que estos dichos iniciales
Se transformen en cordiales
Saludos de quien concibe
Cuanta cosa aquí se escribe
El autor…

Walter González.

jueves, 12 de junio de 2008

El Shute

Toda una institución del folklore nacional, por allá dicen "Metiche", otros dicen "Entrometido", nosotros le decimos "Shute"...
Acá decimos que es shute
Quien sin autorización
Entra en la conversación
Sin saber qué se discute.
Como en un costal de yute
En que el trigo está empacado,
El metiche consagrado
Se mete en cualquier asunto,
Y yo ahora me pregunto
¿Cual será el gusto fregado?

Shute hay que te desaviene
Con sus ganas de joder,
Hay también quien quiere ver
Si hay algo que le conviene,
El caso es que el shute viene
A hacer la composición
De arruinar la situación.
Como el shute es atrevido,
Es de todos conocido
Como arruga en el calzón.
W. Gonzalez