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lunes, 2 de agosto de 2010

Último

VII
Estoy mimetizando un recital mezclado con instintos otoñales, los tiempos retratados en vitrales se me hacen de la historia su señal. El canto se hace gotas de cristal rodando del cabello verde musgo, en ámbito experimental sojuzgo la letra como bestia bien domada y un coro de mil aves en parvada se oculta entre el rumor de tarde. Juzgo que el cielo que me observa no es mi cielo, la tierra que me toca no es mi tierra, ni siquiera la atmósfera me encierra, todo esto me es prestado, incluso el velo de la noche y estrellas. El desvelo de repente sea lo único que es mío, pues todo lo demás, también el frío, los voy a devolver tras mi partir, lo único que llevo es mi sufrir, pues ya le di mis lágrimas al río…

viernes, 30 de julio de 2010

Rio Sauer 6

VI
La tierra de Jean Bernard
tiene aroma
de paciencia,
de calma
que la inclemencia no pudo
hacer estallar.

Una costa sin un mar,
tres los muelles
y un destierro,
una máscara de hierro y una guerra en la expresión.

La angustia,
la sinrazón,
un velorio sin entierro.

Para algunos,
simple paso para llegar a Alemania,
para otros una extraña sensación sabor ocaso.
Una cumbre,
un pedazo de mansión interpolar,
un callejón estelar con residuos de acidez
que castigan otra vez la tierra
de Jean Bernard.

miércoles, 28 de julio de 2010

Echternach

V
Echternach,
anoche estuve recorriendo
tus mercados,
por tus puentes empedrados se coló
un olor a nube.

Cerca de una fuente
tuve la visión,
la parusía,
un encuentro que extasía de mis letras al papel,

Echternach,
piedra,
cincel,
sensación de luz
que envía contraluz a la estación de una lírica
que intenta describirte
mientras lenta se desviste.

Tu canción en el aire es
expansión de un predestinado viaje.

De tu tierra,
yo me traje un pensamiento completo
que dibuja
un vericueto con designios de paisaje.

Echternach,
la fronteriza
entre el presente y la historia,
es tu remanso
la noria que me lleva a la cornisa de tu cielo
que me hechiza
y tu lluvia es
un respiro de mil nubes,
un retiro que supone
desde el verso un camino al universo.

Echternach en un suspiro.

lunes, 26 de julio de 2010

río sauer, iv

IV
Ya se están octubreciendo las calles,
las avenidas,
las entradas
y salidas,
Neblina que viene siendo
algodón
en un remiendo
que pretende suturar barrancos.

Ya no hay un mar
pues se fue y vendrá en verano,
aunque un esperar
es vano
pues no hay costa en este lar.

Ya se están octubreciendo las esquinas
nuevamente,
octubrecida la gente que quiere
seguir durmiendo.

La acera
por la que tiendo mi diciembre antes de ser,
se queda
con el postrer amargor
de un mal trabajo vertido en escupitajo
que se lo empieza a beber.

Ya se están octubreciendo las calles
tintas de otoño,
la rosa
que antes fue moño muere
como no queriendo.

Una luz
pende y comprendo que su llama es
el umbral de la noche,
no es igual al abrazo bienvenido
de cuando ha amanecido
sobre el llanto nocturnal.

Ya vendrán
las abrileces con todas sus golondrinas,
ya se irán
las parafinas de mi ventana.

Las eses de la tarde,
redondeces de luna
que están muriendo me miran
y no comprendo la clave de cada hora
que en un suspiro evapora
la luz que está octubreciendo.

sábado, 24 de julio de 2010

Río Sauer, Parte 3

III
Luxemburgo,
piel de roca,
¡qué grises son tus ocasos!,
me visitas en los pasos
como un frío que me toca.

Te haces versos,
te haces boca
que me bebe sin control.

Luxemburgo
¿tienes sol?
¿tienes palabras que darme?
¿tienes música en desarme
que contenga un Si bemol?

Luxemburgo,
piel de jade,
¡qué verdes son tus paseos!,
me persiguen coqueteos
de tu nombre que me invade.

Te haces rocío
que añade vida
a mi intangible ponto.

Luxemburgo,
nunca es pronto
para atarme a tu frontera,
conocer tu voz quisiera
con oídos que te apronto.

Luxemburgo,
piel de lujo,
qué lejano tu lugar,
tu Borschette, tu Bernard,
tu Michel Rodange,
tu embrujo,
tu misterio que sedujo
toda mi animosidad.

Luxemburgo,
si es verdad que existes,
dame un abrigo,
un momento mientras sigo
de tu fuente la heredad.

miércoles, 21 de julio de 2010

Rio Sauer, Parte II

II
Hay que perdonar
al viento por lo que con él se fue,
hay que soltar
el porqué
con un ave al firmamento.

Pero el viento
ya no es viento,
es como pintura mate,
sigue entonces
el debate de seguir sin ver atrás,
con el paso
perspicaz de un ya perdido
combate.

Hay que soltarse
del barco para llegar a la playa,
hay que cruzar
esa raya que nos separa
del marco.

Pero el barco
ya no es barco,
es un difuso espejismo,
sería entonces
cinismo con un disfraz de traición
resolver
esta ecuación de pelear
contra uno mismo.

Hay que matar
esa sombra que procura enceguecer,
hay que desaparecer con la luz
bajo la alfombra.

Mas la sombra
ya no es sombra
solo es mancha
que quedó de un ayer
en que fui yo como viento que trae frío,
como barco
por el río,
sombra
que ya se perdió.

lunes, 19 de julio de 2010

A ORILLAS DEL RIO SAUER

You must be he I was seeking, or she I was seeking, (it comes to me as of a dream,)
Walt Whitman
I
A orillas del Río Sauer
se mece liviano el viento,
un suspiro,
un pensamiento.

Silencioso vuelo de ave,
cómplice
de mi cadáver,
suena en ecos
que de oriente me persiguen.

Tengo enfrente,
como excusa,
una abadía,
muchos árboles y un día fugados
de mi presente.

Hay un árbol
junto al río
que nació de mi raíz,
también hay
un cielo gris que me anuncia
como frío.
Hay un seto en el estío que mató la primavera,
Hay también
una quimera cargada de confesiones.
Pero
todas mis canciones
murieron
en la ribera.