XVIII. El aliento
El alma mía
en tu boca,
dulce aroma
que retiene la delicia
que conviene
a mi amor que se desboca.
Haz de sueño,
fuerza loca que desprende amanecer
con calor
que viene a ser lo mismo
que en un desierto el agua
que evita al muerto
y el aire
del renacer.
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martes, 11 de mayo de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte XVII
El sueño
Calor de una fantasía que me mira
diariamente,
universo permanente en que siempre
tu eres mía.
Ilusión
que en clave envía con tu voz
una postal,
con la inconciencia total
y con suave movimiento que trastorna
de momento
mi somnífero quicial.
Calor de una fantasía que me mira
diariamente,
universo permanente en que siempre
tu eres mía.
Ilusión
que en clave envía con tu voz
una postal,
con la inconciencia total
y con suave movimiento que trastorna
de momento
mi somnífero quicial.
lunes, 3 de mayo de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte XVI
La sangre
Combustible,
tinta y vino,
maquillaje carmesí que ondula
dentro de ti con
el lenguaje divino que me muestra
que el destino lleva el tono de tus labios
rojos
como los agravios de guerras nunca ganadas,
tus glóbulos son
almohadas para el sueño
de los sabios.
Combustible,
tinta y vino,
maquillaje carmesí que ondula
dentro de ti con
el lenguaje divino que me muestra
que el destino lleva el tono de tus labios
rojos
como los agravios de guerras nunca ganadas,
tus glóbulos son
almohadas para el sueño
de los sabios.
viernes, 30 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte XV
Las Venas
Carretera
que conduce por un país
que es tu cuerpo,
si el amor
es anticuerpo que a tu corazón seduce,
deja que esta voz
se cruce con tu sangre alguna vez
por la calle
que de pies a cabeza te recorre,
madeja de azul
que corre tu mundo
por su través.
Carretera
que conduce por un país
que es tu cuerpo,
si el amor
es anticuerpo que a tu corazón seduce,
deja que esta voz
se cruce con tu sangre alguna vez
por la calle
que de pies a cabeza te recorre,
madeja de azul
que corre tu mundo
por su través.
miércoles, 28 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte XIV
El corazón
Desconocido rincón que me obliga a adivinar,
no me invitas
a pasar a esa oscura habitación.
Sus paredes
de algodón con cristal
en sus ventanas,
latidos
que son campanas que anuncian
de tu vivir los ecos
del transcurrir tiempos
en memorias vanas.
Desconocido rincón que me obliga a adivinar,
no me invitas
a pasar a esa oscura habitación.
Sus paredes
de algodón con cristal
en sus ventanas,
latidos
que son campanas que anuncian
de tu vivir los ecos
del transcurrir tiempos
en memorias vanas.
lunes, 26 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte XIII
Los huesos
Colección,
una estructura que de dentro
te sostiene,
en mis brazos
se detiene con suavidad y ternura
la armazón que fuese dura
pero es tu fragilidad,
siento ya
la tempestad en la faz
de tu esqueleto cuando guardas
un secreto que sabe a complejidad.
Colección,
una estructura que de dentro
te sostiene,
en mis brazos
se detiene con suavidad y ternura
la armazón que fuese dura
pero es tu fragilidad,
siento ya
la tempestad en la faz
de tu esqueleto cuando guardas
un secreto que sabe a complejidad.
viernes, 23 de abril de 2010
Elogio de un Cerpo Ajeno, Parte XII
La piel
Una blanca superficie cubierta
con luz de luna
se vuelve
canela
en una tarde en que el sol
te acaricie.
Dos montes
y una planicie,
territorios invadidos por los besos
no pedidos,
son la clave en la conjura que en la eternidad
perdura:
Sensación de mil latidos.
Una blanca superficie cubierta
con luz de luna
se vuelve
canela
en una tarde en que el sol
te acaricie.
Dos montes
y una planicie,
territorios invadidos por los besos
no pedidos,
son la clave en la conjura que en la eternidad
perdura:
Sensación de mil latidos.
miércoles, 21 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte XI
El sexo
Umbral de algún
laberinto que se oculta en el misterio
de un paralelo hemisferio consagrado
al mero instinto.
Una fuente
y un extinto residual de amanecer
se revisten
de placer conservando
los resabios de mil sueños
en tus labios expectantes
de mujer.
Umbral de algún
laberinto que se oculta en el misterio
de un paralelo hemisferio consagrado
al mero instinto.
Una fuente
y un extinto residual de amanecer
se revisten
de placer conservando
los resabios de mil sueños
en tus labios expectantes
de mujer.
domingo, 18 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte X
La cintura
Moldura
que de mi brazo se hace parte
sin protesta.
Ecuación
que manifiesta que uno y uno,
en este caso, no son dos.
Hay un retazo de universo
que depende de tu mitad
y desprende magia al borde
de un rubor que se nutre
de calor interno
que al fin se enciende.
Moldura
que de mi brazo se hace parte
sin protesta.
Ecuación
que manifiesta que uno y uno,
en este caso, no son dos.
Hay un retazo de universo
que depende de tu mitad
y desprende magia al borde
de un rubor que se nutre
de calor interno
que al fin se enciende.
viernes, 16 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte IX
Los senos
Adivino
tu silueta sin luz,
sin abrir los ojos,
en mis manos
dos manojos de maternidad inquieta
te delatan,
no hay secreta vislumbre
tras el latir de un corazón faquir
que se cubre de montaña,
redondez
que te acompaña como luna en devenir.
Adivino
tu silueta sin luz,
sin abrir los ojos,
en mis manos
dos manojos de maternidad inquieta
te delatan,
no hay secreta vislumbre
tras el latir de un corazón faquir
que se cubre de montaña,
redondez
que te acompaña como luna en devenir.
miércoles, 14 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte VIII
Los pies
Como estás carente de alas
(¿o tienes alas acaso?)
escucho
de cada paso un sentir en que resbalas…
Con tu caminar señalas un sendero
y una pista
en que mi figura exista para unirme a tu paisaje
con un beso y un masaje
que en silencio
te desvista.
Como estás carente de alas
(¿o tienes alas acaso?)
escucho
de cada paso un sentir en que resbalas…
Con tu caminar señalas un sendero
y una pista
en que mi figura exista para unirme a tu paisaje
con un beso y un masaje
que en silencio
te desvista.
lunes, 12 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte VII
Las manos
Toque de tu piel primero que la piel mía recibió,
De tus dedos
solo yo me confieso prisionero.
Con un verso lisonjero por las palmas
que me dan una caricia y que están
destinadas a mi toque,
ya termina el desenfoque nuestra piel
como un imán.
Toque de tu piel primero que la piel mía recibió,
De tus dedos
solo yo me confieso prisionero.
Con un verso lisonjero por las palmas
que me dan una caricia y que están
destinadas a mi toque,
ya termina el desenfoque nuestra piel
como un imán.
viernes, 9 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno,Parte VI
El pelo
Catarata que se ondula al contacto de tu cuello,
el aroma en tu cabello
mi razón va haciendo nula.
Mientras mi parlar
adula tu completa anatomía,
vive en ti
la analogía de una mente enamorada
que se pierde entre la nada
con cimbreante fantasía.
Catarata que se ondula al contacto de tu cuello,
el aroma en tu cabello
mi razón va haciendo nula.
Mientras mi parlar
adula tu completa anatomía,
vive en ti
la analogía de una mente enamorada
que se pierde entre la nada
con cimbreante fantasía.
miércoles, 7 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte V
Las orejas
Pabellones,
capta-sueños,
adivinos receptores
que detectan estertores disfrazados
en pequeños desvaríos.
Dos los dueños de mi voz,
dos los abrigos que no olvidan,
dos amigos de tu sola conveniencia;
con murmullos
la conciencia se hace nula
en tus testigos.
Pabellones,
capta-sueños,
adivinos receptores
que detectan estertores disfrazados
en pequeños desvaríos.
Dos los dueños de mi voz,
dos los abrigos que no olvidan,
dos amigos de tu sola conveniencia;
con murmullos
la conciencia se hace nula
en tus testigos.
martes, 6 de abril de 2010
Elogio de un Cuerpo Ajeno, Parte IV
La boca
Expresiva voz que
calla y habla más fuerte que un grito,
Fuente
de algún exquisito delirar
que sin batalla se hace una nave
que encalla sin más.
Dador-recipiente,
cielo oculto impenitente sobre un mar
con sutilezas que captura alegres presas
con un beso
de repente.
Expresiva voz que
calla y habla más fuerte que un grito,
Fuente
de algún exquisito delirar
que sin batalla se hace una nave
que encalla sin más.
Dador-recipiente,
cielo oculto impenitente sobre un mar
con sutilezas que captura alegres presas
con un beso
de repente.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Elogio de un cuerpo Ajeno, III
La nariz
Encanto que da a tu faz
el gesto
que en una arruga coquetea conmigo.
Fuga de encanto estelar,
Solaz,
En tanto
que tu me das un beso,
la suave torre murmura
mientras recorre los trazos de mi mejilla,
luego viene la cosquilla y el tiempo para,
no corre.
Encanto que da a tu faz
el gesto
que en una arruga coquetea conmigo.
Fuga de encanto estelar,
Solaz,
En tanto
que tu me das un beso,
la suave torre murmura
mientras recorre los trazos de mi mejilla,
luego viene la cosquilla y el tiempo para,
no corre.
viernes, 26 de marzo de 2010
II. Las cejas
Un marco de simetría que compendia mi ilusión,
dos plumas
de un ave con nostalgia y con alegría,
con música,
con poesía,
con aire de un no saber.
Sobre tus ojos al ver se adivina el pensamiento
con el simple
movimiento de dos líneas de tu ser.
dos plumas
de un ave con nostalgia y con alegría,
con música,
con poesía,
con aire de un no saber.
Sobre tus ojos al ver se adivina el pensamiento
con el simple
movimiento de dos líneas de tu ser.
miércoles, 24 de marzo de 2010
ELOGIO DE UN CUERPO AJENO Parte I
"...Entre labio y labio cuánta dulzura guarda mi boca abierta al beso..."
Se enfoca este verso que me encanta a la pasión que se canta al propio cuerpo y es bueno procurar en un sereno verso, la auto-descripción, mas yo traigo esta versión:
ELOGIO DE UN CUERPO AJENO
...Entre labio y labio cuánta dulzura guarda mi boca abierta al beso...
Alaíde Foppa
I. Los ojos
Almendras,
hijas del sol vestidas con miel de abeja,
tu mirada es una queja y un grito
que sin control me acusa.
De tornasol
la imagen se vierte en sueños,
tus parpados
son los dueños de tus estrellas gemelas,
dos hermosas centinelas
con encantos caribeños.
Se enfoca este verso que me encanta a la pasión que se canta al propio cuerpo y es bueno procurar en un sereno verso, la auto-descripción, mas yo traigo esta versión:
ELOGIO DE UN CUERPO AJENO
...Entre labio y labio cuánta dulzura guarda mi boca abierta al beso...
Alaíde Foppa
I. Los ojos
Almendras,
hijas del sol vestidas con miel de abeja,
tu mirada es una queja y un grito
que sin control me acusa.
De tornasol
la imagen se vierte en sueños,
tus parpados
son los dueños de tus estrellas gemelas,
dos hermosas centinelas
con encantos caribeños.
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