Mostrando entradas con la etiqueta PRISIONERA EN PARIS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PRISIONERA EN PARIS. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de junio de 2010

Prisionera en Paris, Final

Te quiero tanto en París

Te quiero tanto en París,
más que en Guatemala,
París me hace extrañarte,
pensar que estás bien,
me hace estar pendiente de un mensaje
que no escucharé.

Me harás falta allá en París
cuando en Guatemala
vayan a celebrarte,
te verás también
pronta a desatar el equipaje
y yo no estaré.

viernes, 25 de junio de 2010

***

V
Cuando cierro los ojos
ya no miro más que la cortina roja
de mis párpados,
se extinguen de pronto los silentes barcos
sin excusas.

miércoles, 23 de junio de 2010

Prisionera en París, Parte 4

Ausente

Estancias en que los ayeres
fueron campos primaverales,
fuego al astro y a los pinceles
que pintaron de luto los cielos con mis cantares.

Luz de luna en las noches viejas,
frío de sombra en los días marchados,
voces repartidas en cestas
de algodones sellados, de bálsamos, de contactos.

Viento, suplente de lo humano,
dame tu mano y seca ya
las marcas de mis ojos, llantos,
suspiros callados que en la tierra perecerán

Luna gris y su ausencia negra,
lágrima floja ya perdida,
manos vacías, yo sin ella,
caminos eternos que poco a poco me asesinan.

lunes, 21 de junio de 2010

Prisionera en París, Parte III

Escaño

Con torpes pasos
perdidas las aves van
cazando sombras.

Hay una piedra
tan tercamente asida
al mismo lecho.

Un árbol verde,
tanta ilusión rosada
de nubes blancas.

Las sombras caen,
derrotadas por la luz
o por cansancio.

Gente transita,
todo marcha tan igual
que es sorpresivo.

La banca dura
todo lo necesario
de cualquier tarde.

miércoles, 16 de junio de 2010

Prisionera en París, parte II

Badajo

Badajo, sol moribundo
con sangre en un ojo tuerto
se sepulta en campo viejo
bajo un vestido de luto,
a lo lejos llora el búho
como preso de la noche,
hay un río que recorre
lo que va a tocar la luna,
hay un suspiro que embruja
con resplandores de bronce.

Marañas de azúcar densa
sobre un despuntar azul,
como un eco vienes tu
de la nada a ser idea.
Viene en una nube abierta
tu rostro y no se de donde,
no sé si el sueño me aloque,
o si es desesperación,
solo sé que de ese amor
quedan tus huellas de bronce.

Me detengo oyendo el ruido
de una muda madrugada,
mientras la distancia traga
de la luna al infinito,
entre tanto el sueño mismo
marca algún nuevo horizonte,
sin un mapa, sin canciones,
me abandono a la deriva
siguiendo ya no otra pista
que tus suspiros de bronce.

lunes, 14 de junio de 2010

PRISIONERA EN PARIS

Espacio entre una nube y tu sonrisa,
residuo de la noche,
Tú, sombra en la penumbra, desvestida,
y yo, quien sabe donde

Encuentro que en mi mano está la vela
que guiaba tu sendero,
no sé si ya perdida en una estrella
recuerdas nuestros juegos

Espiando en tus cajones voy buscando
mis huellas en tu vida,
pero solo consigo de este teatro
diálogos pesimistas

Empujo de mi mente cada causa
que intenta despedirte,
y encuentro solamente allí la rauda
noción de que tú existes

No se si está tu avión en mi aeropuerto,
no se si estás despierta,
no sé si tienes manos desde lejos
o vista en las tinieblas

Talvez en Leningrado o en Bruselas
los ecos se detienen,
talvez en Dinamarca o Inglaterra
tu voz se troca en nieve

No importa si es en África o Europa,
no importa en qué planeta
me habrás de sepultar si hay una sola
razón para que vuelvas

Encuéntrame en la misma excitación
del humo y de la llama,
te busco en una chispa a medio sol
como en desierto al agua

Encuéntrame en las lluvias de tu invierno,
encuéntrame en la brisa,
te busco en los caminos de aquel viejo
despojo de oficina

Encuéntrame en los fríos del ocaso,
encuéntrame en tus libros,
te busco en ilusiones de un pasado
que todo me ha prohibido.